CAR y Fuerza Pública logran 73 capturas en ofensiva contra la minería ilegal

CAR y Fuerza Pública logran 73 capturas en ofensiva contra la minería ilegal

La gestión ambiental en el centro de Colombia ha alcanzado un hito institucional bajo el liderazgo de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR). En su más reciente balance del año 2025, la entidad reveló un resultado contundente: en colaboración estrecha con la Fuerza Pública, se asestaron 73 golpes judiciales contra la explotación ilegal de recursos naturales, marcando un récord en decomisos y capturas que desarticulan redes criminales que depredan el ecosistema.

La UIGA: un modelo de unidad estratégica contra la ilegalidad ambiental

El brazo operativo que ha hecho posible estos resultados es la Unidad Integrada de Gobernabilidad Ambiental (UIGA). Esta unidad especial, creada como un piloto de éxito, ha logrado articular de manera eficiente el conocimiento técnico y jurídico de la CAR con la capacidad operativa, logística y de inteligencia del Ejército Nacional, la Policía y la Fuerza Aeroespacial (FAC).

Según el director de la corporación, Alfred Ignacio Ballesteros, este modelo de «unión de esfuerzos» ha permitido ejecutar misiones de inteligencia planificadas meticulosamente, utilizando tecnología de punta como drones, imágenes satelitales y aeronaves de vigilancia para monitorear el territorio y actuar con precisión. La sinergia ha permitido pasar de la denuncia a la acción judicial efectiva en tiempo récord.

Los recursos naturales bajo ataque: un balance que preocupa

El balance detallado de la CAR muestra una tendencia clara y preocupante hacia el ataque contra el recurso suelo, que constituye el 49% de los casos intervenidos. La minería ilegal de materiales como arena, grava y carbón es la actividad predominante en esta categoría, causando daños paisajísticos y contaminación irreversibles.

En segundo lugar, se encuentran los delitos contra el aire (23%), relacionados principalmente con emisiones contaminantes de quemas y maquinaria pesada sin control. Les siguen la afectación al agua (17%), por vertimientos y desviación de cauces, y el tráfico de fauna silvestre (4%). Estas cifras reflejan una presión constante y multifacética sobre el ecosistema, con focos críticos especialmente en las provincias de Ubaté, Almeidas y la zona de la laguna de Guatavita, donde la extracción ilícita ha avanzado significativamente.

Tecnología, comunidad y fortalecimiento institucional: la fórmula del éxito

Uno de los pilares fundamentales del éxito operativo fue la integración activa de la ciudadanía en la red de vigilancia ambiental. La CAR enfatizó que las denuncias reportadas a través de sus canales de atención, como líneas telefónicas y aplicaciones móviles, fueron el detonante de múltiples operativos exitosos.

Este respaldo social, sumado al uso de tecnología forense y conocimiento jurídico especializado para consolidar la flagrancia y asegurar las pruebas, ha sido fundamental para lograr condenas. Ante la persistencia y adaptación de los delitos ambientales, la corporación anunció el fortalecimiento de sus equipos técnicos y jurídicos regionales en las zonas más afectadas, con mayor presupuesto y personal.

El objetivo es claro: reducir el impacto de la ilegalidad ambiental mediante un ejercicio de autoridad oportuno, permanente y disuasivo. La CAR reafirma así su compromiso con el cuidado del ambiente como objetivo primordial de su gestión en los 98 municipios de Cundinamarca, 6 de Boyacá y la ruralidad de Bogotá, proyectando replicar el modelo UIGA en otras regiones del país.

CAR: Golpe al Tráfico Ilegal de Guadua en Cundinamarca

CAR: Golpe al Tráfico Ilegal de Guadua en Cundinamarca

La lucha contra la explotación ilegal de los recursos naturales en Cundinamarca sumó un nuevo éxito tras un operativo liderado por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) y la Policía Nacional.

En la vía que conecta los municipios de Fusagasugá y Arbeláez, las autoridades lograron la interceptación y decomiso de un cargamento ilegal de guadua, una especie forestal protegida por su inmenso valor ecológico y económico.

El operativo se llevó a cabo el 3 de enero de 2025, cuando un puesto de control vial detectó un camión que transportaba aproximadamente 100 varas de guadua de la especie Guadua angustifolia.

Al solicitar la documentación correspondiente, los agentes constataron que el transportador no contaba con el permiso de aprovechamiento emitido por la autoridad ambiental, ni con el Salvoconducto Único Nacional en Línea (SUNL), documento indispensable para el transporte de flora en el territorio nacional.

El «acero vegetal»: por qué su protección es crucial para los ecosistemas

Érika Álvarez, directora de la regional CAR Sumapaz, detalló que el volumen del material incautado se estima en 2.3 metros cúbicos.

Álvarez subrayó la gravedad del hecho, recordando que la guadua no es solo una materia prima para la construcción, sino un componente crítico del ecosistema.

Conocida popularmente como el «acero vegetal» por su resistencia y versatilidad, esta planta desempeña funciones vitales como la captura de dióxido de carbono y la regulación de los ciclos hídricos en las cuencas de la región.

La falta de permisos implica que la extracción se realizó sin criterios técnicos de sostenibilidad, lo que pone en riesgo la regeneración natural de los guaduales y la estabilidad de los suelos donde crecen.

«En el operativo, el Grupo de Protección Ambiental de la Policía Nacional llevó a cabo la incautación… las cuales eran trasladadas sin la autorización por parte de la CAR como autoridad ambiental», puntualizó la directora regional.

Sanciones y advertencia: el mensaje de la CAR contra el tráfico de flora

Tras la confiscación, la guadua fue trasladada bajo custodia a la Dirección Regional Sumapaz y posteriormente remitida al Centro de Atención y Valoración de Flora de la Corporación, donde se determinará su destino final.

Por su parte, el individuo que realizaba el transporte fue puesto a disposición de la justicia, mientras que la oficina jurídica de la CAR dio apertura formal a un proceso sancionatorio ambiental que podría acarrear multas económicas considerables.

Este suceso sirve como un recordatorio urgente para todos los actores de la cadena forestal. La normativa colombiana es clara: el aprovechamiento de cualquier producto obtenido de la biodiversidad biológica en su primer grado de transformación debe estar estrictamente regulado.

El SUNL es la herramienta que garantiza que la madera o la guadua provienen de bosques o cultivos manejados de forma legal y técnica.


La CAR Cundinamarca ha intensificado estos controles viales bajo el lema #LaCARactúa, buscando desincentivar la tala indiscriminada y el comercio informal que despoja a los ecosistemas del departamento de sus defensas naturales.

La guadua, esencial para proyectos ambientales y de construcción sostenible, debe ser protegida para asegurar que siga cumpliendo su rol como guardiana del agua y del aire en Cundinamarca.

La vigilancia continuará en las vías del Sumapaz para asegurar que el «acero vegetal» solo se movilice bajo el amparo de la ley.