El salario mínimo de $2.000.000 frente al espejo de la informalidad y la demanda

El salario mínimo de $2.000.000 frente al espejo de la informalidad y la demanda

El cierre del año 2025 en Colombia ha estado dominado por un debate económico y social de proporciones históricas: la fijación del salario mínimo para 2026 en la cifra de $2.000.000. Aunque el decreto expedido por el Gobierno del presidente Petro ha sido celebrado por diversos sectores como un hito para la justicia social, desde otras orillas han surgido voces de alerta que advierten sobre las posibles consecuencias negativas para los empleadores. La preocupación central radica en que un incremento tan elevado podría impulsar la informalidad laboral, ya que muchas pequeñas y medianas empresas podrían verse incapaces de asumir los altos costos asociados a la seguridad social y las prestaciones de nóminas tan onerosas. Ante esta inconformidad, diversos sectores gremiales y políticos han propuesto formalmente la posibilidad de demandar el decreto ante la justicia administrativa.

La base legal para una demanda de nulidad

La pregunta que circula en los círculos legales y económicos es si existe una base real para que tal demanda prospere y se logre anular la medida del Gobierno Nacional. La respuesta a este interrogante es afirmativa, y se fundamenta en el hecho de que en Colombia los actos administrativos del Ejecutivo no son intocables y deben cumplir con rigurosos requisitos de ley. Quienes proponen la demanda argumentan que el incremento fijado unilateralmente por el Gobierno Petro podría carecer de la justificación técnica necesaria para ser sostenible en el tiempo. En un país donde la inflación y la productividad son factores determinantes, un aumento decretado sin el consenso de la Mesa de Concertación de Políticas Salariales y Laborales se expone a un escrutinio judicial minucioso por parte de las altas cortes.

Un panorama agridulce para los trabajadores

El panorama para los trabajadores al iniciar el 2026 es agridulce: por un lado, se encuentran con un aumento nominal histórico que promete mejorar su calidad de vida, pero por otro, enfrentan la incertidumbre de una posible batalla jurídica que podría desestabilizar las reglas del juego laboral. Los expertos en economía personal sugieren que, si bien el incremento a $2.000.000 es una cifra simbólica potente, su éxito real dependerá de la capacidad del mercado para absorber el costo sin generar despidos masivos o una subida descontrolada de los precios de la canasta básica. Mientras tanto, el decreto sigue su curso legal, pero la sombra de la demanda judicial se proyecta como el primer gran desafío que deberá sortear la administración nacional en los tribunales durante el primer trimestre del nuevo año.

Bogotá en solidaridad y cuidado colectivo con la Zona Segura Púrpura en el barrio Simón Bolívar

Bogotá en solidaridad y cuidado colectivo con la Zona Segura Púrpura en el barrio Simón Bolívar

En el occidente de Bogotá, un nuevo modelo de protección comunitaria ha comenzado a operar para transformar la realidad de las mujeres en el espacio público.

Se trata de la Zona Segura Púrpura en el barrio Simón Bolívar, una estrategia de cuidado colectivo diseñada para prevenir y atender situaciones de violencia de género.

Lo que hace a este proyecto particularmente notable es su origen, ya que fue impulsado por un grupo de mujeres del sector que decidieron unirse para cuidarse entre sí.

Esta iniciativa ciudadana demuestra que la organización barrial es una herramienta poderosa para responder de manera rápida ante posibles situaciones de riesgo.

A través de herramientas cotidianas como grupos de WhatsApp, las vecinas activan alertas inmediatas cuando identifican hechos de violencia, acoso o peligro.

Intervención física y simbólica en el espacio público

La intervención en el entorno físico del barrio Simón Bolívar ha sido fundamental para consolidar este entorno seguro. Los postes del sector no solo han sido señalizados con información visible de contacto, sino que han sido pintados con los colores violeta y blanco.

Estos colores actúan como un mensaje claro de rechazo a la violencia de género y un respaldo visual para cualquier mujer que necesite ayuda.

La estrategia busca fortalecer la solidaridad y la confianza mutua entre las residentes del sector, creando una red de apoyo que trasciende la simple vigilancia.

Este espacio construido desde la base comunitaria permite una respuesta más humana y cercana ante las emergencias que puedan surgir en la cotidianidad del barrio.

Acompañamiento institucional y empoderamiento de derechos

Desde su puesta en marcha, la Zona Segura ha contado con el acompañamiento permanente de equipos territoriales especializados.

Estos equipos tienen la misión de orientar a las mujeres sobre las rutas de atención, los mecanismos de denuncia y el apoyo institucional disponible en la ciudad.

Gracias a este trabajo, ya se han podido atender situaciones críticas como el acoso callejero y conflictos diversos en el sector.

La coordinación con las entidades distritales y la Policía es constante, asegurando que la red comunitaria tenga un respaldo institucional sólido para actuar ante cualquier eventualidad.

El proyecto no solo se enfoca en la reacción, sino que tiene un fuerte componente pedagógico para que las mujeres conozcan y ejerzan sus derechos fundamentales.

Acuerdos de conservación: El frente común para salvaguardar las fuentes hídricas de Cundinamarca

Acuerdos de conservación: El frente común para salvaguardar las fuentes hídricas de Cundinamarca

La seguridad hídrica de Cundinamarca ha dado un salto cualitativo con la suscripción de pactos de preservación en cinco localidades neurálgicas: Sesquilé, Guatavita, Guasca, La Calera y Fómeque.

Estos municipios, vecinos al Páramo de Chingaza y al Embalse de Tominé, son claves para el abastecimiento de agua de la región y la capital.

La metodología, bautizada «Incentivos a la Conservación», ha conseguido alinear a la Gobernación, la Alcaldía de Bogotá y varios actores del sector privado en un objetivo unificado.

Recursos y extensión: Blindaje para las cuencas del altiplano

En el trienio reciente, la iniciativa ha movilizado inversiones por encima de $5.700 millones, actuando de manera directa sobre 3.706 hectáreas de predios de importancia ecológica.

El mecanismo empleado es el de Pagos por Servicios Ambientales (PSA), un modelo pionero que compensa económicamente a los habitantes rurales por su función de protectores de los bosques y las microcuencas.

A la fecha, 106 familias se han sumado de forma voluntaria al programa, accediendo a estímulos técnicos y monetarios que rondan los $1.700 millones.

El proyecto no se limita a la transacción financiera. Parte de los fondos se ha destinado a dotar de infraestructura básica a las comunidades, como instalaciones de saneamiento, puntos de agua para el ganado y tanques de reserva, facilitando que la producción agropecuaria se desarrolle en armonía con los ecosistemas prioritarios.

De forma complementaria, se han ejecutado labores de restauración activa mediante la plantación de millares de árboles nativos, con el fin de rehabilitar áreas erosionadas y aumentar la resiliencia climática.

El motor del proyecto: Una coalición institucional sólida

La articulación entre entidades es el pilar de los resultados. Organizaciones como el fondo Alianza BioCuenca, la Fundación Santo Domingo y la corporación Agua Somos han contribuido con capital y conocimiento para asegurar la continuidad del esfuerzo.

Esta alianza garantiza que las intervenciones no sean fragmentadas, sino que respondan a una planificación regional integral para la sostenibilidad del agua. Resguardar el recurso en su origen paramuno es una medida más eficaz que enfrentar su desabastecimiento corriente abajo.

Para las comunidades rurales de Cundinamarca, estos acuerdos simbolizan una vía de progreso que valora su modo de vida y defiende su legado natural. Los avances en Chingaza y Tominé prueban que es factible conciliar el desarrollo humano con la integridad ecológica.

Al terminar 2025, el departamento se consolida como un referente en la gobernanza del agua, construyendo su modelo sobre la cooperación, el reconocimiento justo y la incorporación protagónica de los guardianes del territorio.

Reconocimiento a la eco-creatividad: La CAR destaca celebraciones navideñas responsables

Reconocimiento a la eco-creatividad: La CAR destaca celebraciones navideñas responsables

La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) clausuró su iniciativa «Navidad Sostenible – Territorio CAR 2025», un proyecto que ha evidenciado la viabilidad de fusionar el espíritu festivo con prácticas ecológicas. Con la adhesión de 94 agrupaciones y municipios, el certamen galardonó propuestas que emplearon la inventiva y los principios de la economía circular para conmemorar la temporada sin comprometer los ecosistemas. El director de la CARAlfred Ballesteros, subrayó que estas experiencias colectivas materializan un pacto tácito por la preservación del patrimonio natural.

Nacimientos verdes: Reciclaje como materia prima para la tradición

En el apartado de «Pesebre Sostenible», los municipios de Bituima, Cabrera, Nimaima, Pacho y Susa recibieron distinciones por sus montajes innovadores. En estas comunidades, se sustituyeron recursos naturales extraídos del bosque por desechos recuperados y materiales duraderos, promoviendo un rechazo claro a la extracción ilegal de flora. Casos como el del Centro Día de Bituima, bajo la guía de William Barrera Ruiz, ilustraron cómo el ingenio puede transformar residuos en expresiones de fe respetuosas con el ambiente.

Celebraciones barriales: Integración social y respeto por el paisaje

De forma paralela, la categoría «Aguinaldo Comunitario Sostenible» premió iniciativas en los barrios de Apulo, Chocontá y Girardot. Aquí, la ornamentación de espacios y la realización de actividades se diseñaron bajo premisas de cohesión social y bajo impacto territorial, fomentando la convivencia y el cuidado de los bienes públicos. Un jurado especializado evaluó cada proyecto considerando no solo su atractivo visual, sino también su adecuación al contexto local y el nivel de involucramiento de los residentes.

Un impulso para el cambio: Instalando hábitos más allá de diciembre

El verdadero valor de este concurso trasciende el reconocimiento inmediato. La apuesta de la CAR es catalizar una transformación cultural perdurable, donde la reutilización creativa se normalice en la cotidianidad. La ceremonia formal de premiación está agendada para enero de 2026, e incluirá recorridos por las localidades ganadoras para documentar y replicar sus metodologías en otras zonas del territorio nacional.

Esta acción refuerza el papel de la corporación en la pedagogía ambiental y el fortalecimiento del liderazgo comunitario. Al motivar a los ciudadanos a interactuar con su entorno de forma consciente, la CAR está construyendo cimientos para una gestión ambiental más descentralizada y efectiva. La Navidad del 2025 en Cundinamarca quedará registrada no solo por su alegría, sino por la capacidad de sus pobladores para idear soluciones que salvaguarden las fuentes de agua, la cobertura vegetal y la diversidad biológica de la jurisdicción.

El 2026 comienza en el Pacífico: Kiribati y Nueva Zelanda lideran la bienvenida global

El 2026 comienza en el Pacífico: Kiribati y Nueva Zelanda lideran la bienvenida global

Mientras millones de personas en Occidente apenas iniciaban los preparativos para la cena de San Silvestre, en los confines del océano Pacífico el año 2026 ya era una realidad palpable.

El primer territorio del planeta en recibir el nuevo año fue Kiribati, una nación insular que posee el privilegio geográfico de tener el huso horario más adelantado de todo el mundo.

Debido a su ubicación estratégica respecto a las zonas horarias del globo terráqueo, Kiribati entra en el año nuevo antes que cualquier otro país, marcando el inicio de una ola de celebraciones que recorre el planeta de este a oeste.

Tras los habitantes de este archipiélago, el 2026 comenzó a celebrarse en otros territorios como Samoa, Tonga, Fiyi y las regiones orientales de Rusia, específicamente en Kamchatka y Chukotka.

Auckland y su Sky Tower: el primer gran espectáculo urbano

Una de las celebraciones más espectaculares y seguidas a nivel mundial ocurrió en Auckland, Nueva Zelanda, que se consolidó como una de las primeras ciudades de gran importancia en dar la bienvenida al 2026.

El epicentro de los festejos fue la icónica Sky Tower, una estructura que con sus aproximadamente 328 metros de altura es considerada la más alta del país y un lugar emblemático de toda la nación.

A pesar de que la lluvia estuvo presente durante la medianoche, no logró empañar el despliegue de fuegos artificiales que fueron lanzados desde la torre ante la mirada de miles de espectadores.

Esta celebración en Auckland es tradicionalmente el primer gran evento urbano que los medios globales reportan, simbolizando la entrada de la humanidad en un nuevo ciclo anual lleno de expectativas de progreso para los distintos territorios.

La ciencia detrás del cambio de fecha: la Línea Internacional

La explicación científica de por qué algunos países parecen estar «adelantados en el tiempo» radica en la Línea Internacional de Cambio de Fecha, establecida formalmente en el año 1884.

Esta línea imaginaria, que atraviesa el océano Pacífico, supone que en un lado de la misma puede ser viernes mientras que en el otro ya es sábado, creando una diferencia de 24 horas exactas entre puntos geográficos cercanos.

De acuerdo con la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), cruzar este límite convierte simbólicamente a las personas en una especie de «viajeros en el tiempo».

Si se cruza hacia el oeste, se salta un día completo hacia adelante, y si se cruza hacia atrás, se retrocede en el calendario, un fenómeno que sigue causando fascinación y curiosidad en todo el mundo cada 31 de diciembre.