Hidrocarburos e Incertidumbre: El Futuro Económico de Colombia tras la caída de Maduro

Hidrocarburos e Incertidumbre: El Futuro Económico de Colombia tras la caída de Maduro

El ataque militar de Estados Unidos en Venezuela, denominado Operación Resolución Absoluta, no solo alteró el mapa político de la región con la captura de Nicolás Maduro; también ha desatado un profundo debate sobre la seguridad energética y la estabilidad comercial de Colombia.

Ante la nueva realidad geopolítica, expertos y exministros coinciden en que la prudencia debe ser la brújula del gobierno de Gustavo Petro, especialmente en lo referente a la dependencia de hidrocarburos venezolanos.

Uno de los datos más alarmantes para Colombia es la disparidad en las reservas de petróleo. Mientras que Colombia tiene reservas probadas para apenas 8 años, Venezuela cuenta con recursos para sostener su explotación actual durante 800 años.

A finales de 2025, la producción colombiana se situaba en 780,000 barriles diarios, una cifra lejana al millón de barriles que se producía en 2015. Por el contrario, se estima que Venezuela podría alcanzar los 1.5 millones de barriles diarios para finales de 2026 bajo un esquema de estabilidad e inversión internacional.

Advertencia experta: «No desactivar nuestro sector», urge José Manuel Restrepo

Sin embargo, poseer las mayores reservas del mundo no garantiza el éxito inmediato. El exministro de Hacienda y rector de la Universidad EIA, José Manuel Restrepo, explica que Venezuela ha destruido el 80% de sus capacidades técnicas y ha perdido un capital humano invaluable tras años de gestión deficiente de PDVSA.

Por ello, Restrepo advierte que sería un error estratégico que Colombia desactive su sector de hidrocarburos confiando en una transición rápida en el país vecino.

«El país debe abrir la firma de nuevos contratos de exploración y habilitar fracking para gas y petróleo», sentenció el experto, subrayando la urgencia de no perder soberanía energética durante este periodo de transición.

La propuesta de importar gas desde Venezuela, que el gobierno Petro había impulsado, ahora está bajo una lupa crítica. Expertos como Juan Camilo Restrepo consideran que negocios como la importación de gas o la compra de la empresa de fertilizantes Monómeros eran más «favores políticos» que decisiones económicas sólidas.

José Manuel Restrepo añade que Monómeros es un activo estratégico, pero adquirirlo en medio de litigios y riesgos de reputación resultaría sumamente «costoso para el Estado». Para él, cualquier inversión debe esperar a que existan reglas claras y un blindaje jurídico que hoy no existe.

Oportunidad comercial condicionada y la lección de la cautela

En el ámbito comercial, la reactivación que se venía dando desde 2022 enfrenta un nuevo bache. Aunque el intercambio creció un 8.3% en los primeros meses de 2025, las exportaciones de Venezuela hacia Colombia habían descendido un 19.5%.

El exministro de Comercio sugiere que la normalización institucional en Venezuela podría representar para Colombia un dividendo democrático: un mercado ávido de alimentos, medicinas y productos de aseo que podría añadir un punto porcentual al PIB colombiano.

Pero este beneficio está condicionado a que Venezuela recupere un marco democrático funcional y seguridad jurídica.

Finalmente, el impacto en los precios internos de la gasolina en Colombia parece ser limitado en el corto plazo.

Los precios locales dependen más de la política interna y de los mercados internacionales que de la oferta venezolana inmediata. La lección que queda para el empresariado colombiano es la cautela.

Como resume Restrepo, «la experiencia regional muestra que la cautela bien informada es mejor que el entusiasmo apresurado».

El camino hacia la reconstrucción de las relaciones binacionales será largo y dependerá de que la democracia eche raíces sólidas en Caracas para garantizar que los contratos y las inversiones tengan validez a largo plazo.

Cundinamarca: Inversión de $1.556 millones para la ganadería del futuro en el campo cundinamarqués

Cundinamarca: Inversión de $1.556 millones para la ganadería del futuro en el campo cundinamarqués

El cierre del año 2025 en el departamento de Cundinamarca ha quedado marcado por un avance sin precedentes en la modernización de su sector rural, específicamente en la transición hacia modelos productivos que respetan los límites de la naturaleza.

Las secretarías departamentales de Agrocampesinado y Bienestar Verde, en una alianza estratégica con la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), anunciaron la culminación exitosa del proyecto de Ganadería Sostenible y Regenerativa.

Esta iniciativa, que representa un cambio de paradigma en la forma en que se concibe el uso de la tierra en la región, busca consolidar un modelo que no solo sea eficiente desde el punto de vista económico, sino que actúe en total armonía con su entorno natural.

El proyecto se presentó como una respuesta directa a la necesidad de mejorar la rentabilidad del sector sin comprometer la salud de los ecosistemas, un equilibrio que ha sido difícil de alcanzar en décadas anteriores.

Gestión del conocimiento y asistencia técnica especializada

El campo cundinamarqués se transforma: inversión de $1.556 millones para la ganadería del futuro
El campo cundinamarqués se transforma: inversión de $1.556 millones para la ganadería del futuro

Para lograr estos objetivos, la administración departamental destinó una inversión total de $1.556.213.849, recursos que fueron canalizados hacia el fortalecimiento de las capacidades técnicas y ambientales del sector ganadero.

El secretario del Agrocampesinado, Marcos Barreto, destacó que esta cifra permitió generar impactos positivos inmediatos tanto en la productividad como en la sostenibilidad de los sistemas ganaderos locales.

El proyecto no se limitó a la entregade insumos, sino que se centró en un componente robusto de gestión del conocimiento y asistencia técnica especializada.

Como resultado directo, un grupo de 130 ganaderos de diversas provincias del departamento fueron fortalecidos a través de procesos de formación continua y transferencia de tecnología aplicada al campo.

Esta metodología permitió que los productores beneficiados pudieran transformar sus fincas tradicionales en verdaderos modelos de ganadería regenerativa.

Los cuatro pilares de la sostenibilidad productiva

Los pilares fundamentales del proyecto se centraron en cuatro áreas críticas: el incremento de la productividad, la implementación de buenas prácticas ambientales, la conservación de la biodiversidad y el uso responsable de los recursos naturales.

En términos de eficiencia, el programa logró mejorar la rentabilidad de los sistemas ganaderos, demostrando empíricamente que es posible producir más carne y leche con menores impactos ambientales.

Las buenas prácticas ambientales se enfocaron específicamente en la conservación del suelo y el uso eficiente del agua, recursos que suelen ser los más afectados por la ganadería extensiva tradicional.

Además, se promovió la protección de la biodiversidad local, integrando los parches de bosque y las fuentes hídricas dentro del esquema productivo de las fincas, lo que genera beneficios sociales a largo plazo para las comunidades rurales.