por user | Dic 25, 2025 | DEPARTAMENTAL, LOCALES
Situada a 2.595 metros de altitud, en el municipio de Sesquilé, la Laguna del Cacique Guatavita se presenta hoy no solo como un refugio ecológico, sino como el corazón de la Leyenda de El Dorado que cautivó a los colonizadores. Este cuerpo de agua de tonalidad verde esmeralda, rodeado por la neblina andina, ha sido destacado por la ONU Turismo como un paradigma de destino rural donde perdura la espiritualidad muisca.
Un viaje entre patrimonio cultural y natural
La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) promueve entre los visitantes el recorrido por sus caminos de educación ambiental, donde se explica la ceremonia de coronación de los antiguos gobernantes, quienes se sumergían adornados con oro en tributo a sus deidades. Más allá del metal, la verdadera riqueza del lugar está en su hábitat de páramo y en los kusmuy (sitios sagrados) que los turistas pueden admirar durante la visita.
Reglamento de acceso y costos para su conservación
Para acceder a este Espacio Ambiental Didáctico, la CAR ha implementado un reglamento riguroso que busca proteger el área: no se permiten mascotas, comida ni vuelos con drones. Las visitas, de alrededor de dos horas, deben hacerse exclusivamente con un guía certificado. Asimismo, por su ubicación, la entrada se paga solo en efectivo, con precios entre $4.000 para residentes locales y $28.000 para visitantes internacionales.
Sesquilé, apodado el «pueblo dorado», brinda una opción de turismo responsable que fomenta la conexión con el pasado indígena y el cuidado del entorno. La laguna no es solo un sitio turístico; es un testimonio de que las mayores fortunas de una tierra están en su memoria colectiva y en la preservación de su legado natural.
por user | Dic 22, 2025 | DEPARTAMENTAL, LOCALES
Frente a la comercialización propia de la época, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) propone una celebración alternativa y significativa. Su programa «Navidad Verde» transforma las seis Aulas Ambientales Abiertas en epicentros de una festividad que reconcilia el espíritu navideño con la conciencia ecológica. La agenda, cuidadosamente curada, fusiona expresiones artísticas, talleres creativos, narrativa literaria y actividades al aire libre, diseñadas para todas las edades. Luisa Aguirre, directora de Sostenibilidad e Innovación de la CAR, explica que la meta es imbuir estos espacios naturales de «alegría y unión», creando memorias festivas íntimamente ligadas al aprecio por el entorno.
Experiencias inmersivas: Del senderismo contemplativo a la magia de las fogatas
La oferta está pensada para despertar los sentidos y el asombro. Para los amantes de la actividad física y la contemplación, se han programado recorridos de senderismo interpretativo, como el famoso sendero El Cable en el Embalse del Neusa, donde los guías revelan las historias y secretos del ecosistema. Como contraparte íntima y nocturna, la «Noche de Fuego» ofrece una experiencia comunitaria alrededor de una fogata, combinando el calor de las llamas con música, recitales de poesía y cuentos, creando un ambiente de reflexión y camaradería única. Paralelamente, el taller literario «Caminos y Relatos del Agua» invita a un viaje narrativo, entretejiendo mitos locales, historias navideñas y reflexiones sobre la importancia del recurso hídrico.
Reinventando las tradiciones: Novenas y manualidades con alma ambiental
Las tradiciones decembrinas encuentran un renovado significado en este contexto. El cronograma incluye la celebración de novenas comunitarias en escenarios de excepcional belleza natural: la enigmática Laguna del Cacique Guatavita, el Parque Juan Pablo II y las zonas de los embalses del Neusa y El Hato, con horarios entre las 3:30 y las 5:00 de la tarde. En el marco de estas celebraciones, no solo se cantarán villancicos, sino que se realizarán talleres donde los asistentes podrán confeccionar sus «años viejos» con materiales reutilizados, aprender el origami de la estrella de Belén con papel reciclado o escribir cartas a Papá Noel con deseos para el planeta.
Esta iniciativa, cuya programación completa puede consultarse en el portal web de la CAR, representa mucho más que un calendario de eventos. Es una estrategia de sensibilización profunda que utiliza la emoción de la Navidad para fomentar un vínculo afectivo y de pertenencia con los parques regionales. Al ofrecer alternativas de ocio sano, culturalmente enriquecidas y ambientalmente educativas, la CAR posiciona estos espacios no solo como reservas naturales, sino como puntos de encuentro comunitario esenciales para construir una identidad regional arraigada en el respeto y el disfrute del patrimonio ecológico.