Uno de los puntos m�s cr�ticos del debate sobre el salario m�nimo para 2026 es su impacto directo en el empleo informal y la competitividad empresarial. Cifras del DANE indican que cerca del�50% de los trabajadores colombianos�se encuentran en la informalidad y, en su mayor�a, no alcanzan a percibir siquiera un salario m�nimo mensual. Al incrementar la carga prestacional en un 23%, analistas como los de�JP Morgan�advierten sobre un posible «terremoto» econ�mico que afectar� no solo la inflaci�n, sino tambi�n las tasas de inter�s, complicando el acceso al cr�dito para peque�as y medianas empresas.
Impacto en la Vida Cotidiana y las Copropiedades

El efecto cascada del aumento tambi�n llegar� a la vida cotidiana en las copropiedades. El pago de las�administraciones de edificios y conjuntos residenciales�ver� reflejado el nuevo costo laboral, al igual que los contratos de servicios tercerizados de vigilancia y aseo. El transporte p�blico y los aportes al SENA son otros rubros que sufrir�n ajustes autom�ticos. El exministro de Hacienda,�Jos� Antonio Ocampo, se�al� que los efectos negativos de este incremento de dos d�gidos ser�n «complejos de manejar», sugiriendo que la econom�a colombiana cierra el 2025 en un estado de vulnerabilidad seg�n an�lisis de medios como�The Economist.
La Defensa Gubernamental y la Realidad del Ciudadano
A pesar de estas advertencias, el Gobierno defiende la medida como un paso necesario hacia la justicia social y el fortalecimiento del consumo interno. Sin embargo, la realidad para el ciudadano de a pie ser� de un 2026 marcado por el encarecimiento de matr�culas de colegios y universidades, as� como de las tarifas de parqueaderos.
El �xito de esta pol�tica salarial depender� de que el crecimiento econ�mico sea suficiente para absorber estos nuevos costos sin destruir empleos formales. Por ahora, los colombianos deben preparar sus bolsillos para una oleada de reajustes en servicios b�sicos que comenzar�n a regir desde el primer d�a del a�o.





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