El cierre del 2025 en Cundinamarca presenta un panorama sombr�o: los esfuerzos por moderar el uso de pirotecnia han encontrado una resistencia preocupante. Los datos oficiales de la�Delegaci�n Departamental de Bomberos, correspondientes al 1 al 28 de diciembre, registran�51 personas lesionadas�en incidentes relacionados con material explosivo de uso recreativo, distribuidos en�25 municipios. Este n�mero marca un incremento del�27,5 %�frente al mismo lapso del a�o pasado, sugiriendo que las advertencias sobre el riesgo no han sido suficientes para cambiar ciertos comportamientos.
Focos de la crisis: Soacha y Zipaquir� concentran las atenciones
Un desglose por ubicaci�n revela que Soacha y Zipaquir� son las poblaciones con mayor n�mero de incidentes, con cinco reportes cada una. La situaci�n se agudiz� en la ventana cr�tica entre el 24 y el 28 de diciembre, per�odo en el que ocurrieron 21 de los 51 casos. Este pico refleja c�mo los d�as centrales de la Navidad se convierten en el epicentro de las conductas de mayor exposici�n al peligro, donde el �nimo festivo opaca las medidas de precauci�n.
El componente m�s alarmante de la estad�stica es la vulnerabilidad de los m�s j�venes. Del total de afectados, 13 corresponden a ni�os y adolescentes, un grupo que suele sufrir las consecuencias de decisiones ajenas. Los 38 adultos restantes completan el panorama de una demanda inusual para los centros m�dicos de la regi�n. Tanto la CAR como los gobiernos locales han reiterado que estos eventos son prevenibles al cien por ciento y que la pirotecnia no es un componente irremplazable de las fiestas.
Retroceso en los indicadores a puertas del 31 de diciembre
El aumento del 18,5 % en comparaci�n con 2023 se�ala un paso atr�s en los logros de concientizaci�n acumulados en ejercicios anteriores. Los equipos de emergencia han intensificado su despliegue, pero enfatizan que el factor clave es la autorregulaci�n ciudadana. El manejo de artefactos no autorizados no solo conlleva da�os f�sicos graves, sino tambi�n responsabilidades judiciales y secuelas psicol�gicas duraderas.
Con la proximidad de la Nochevieja, se ha decretado un�estado de alerta reforzado. Se han amplificado los controles en puntos de venta y transporte para decomisar productos il�citos, aunque el mensaje central apela a la responsabilidad personal. La meta para el cambio de a�o es contener la l�nea creciente de afectados y evitar que m�s familias de Cundinamarca reciban el 2026 desde una unidad de cuidados intensivos por un incidente evitable con pirotecnia.





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