El centro de la Sabana de Bogotá se enfrenta a un escenario de vulnerabilidad hídrica sin precedentes antes del inicio formal de la temporada seca. El director de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), Alfred Ballesteros, ha convocado a una mesa de trabajo estratégica con alcaldes de municipios clave como Cajicá, Zipaquirá, Sopó y Tocancipá, además de representantes de los principales sectores productivos, para analizar la alarmante disminución de las fuentes superficiales y el descenso sostenido de los embalses en el centro del país.
La prioridad del consumo humano La postura de la autoridad ambiental es tajante: aunque existe un compromiso con el desarrollo económico, la supervivencia de la población es el eje rector de la gestión del agua. «No es posible aumentar captaciones a las empresas y plantas ubicadas en la Sabana de Bogotá pues, sin haber empezado la temporada seca, ya presentamos déficit», subrayó Ballesteros. Esta declaración pone un freno a las pretensiones de expansión industrial que dependan de un mayor uso del recurso hídrico, marcando una hoja de ruta donde la eficiencia debe ser el motor de la competitividad.
De la invitación a la exigencia: Revisión de concesiones y planes de ahorro
Acciones obligatorias y vigilancia La CAR ha pasado de la invitación a la exigencia. Se anunció una revisión minuciosa de las concesiones vigentes y un seguimiento estricto a los Planes de Uso Eficiente y Ahorro del Agua (PUEAA). Lo que antes se consideraba una recomendación frente al cambio climático, ahora es una medida obligatoria bajo la lupa institucional. El director recordó que desde finales de 2025 se instó a las empresas de servicios públicos a activar planes de contingencia para evitar situaciones críticas de desabastecimiento, un riesgo que ya se ha materializado en algunos municipios bajo regímenes de racionamiento.
Nuevo modelo territorial: La suburbanización presiona el recurso
Hacia un nuevo modelo de ordenamiento Uno de los puntos más críticos discutidos fue el ordenamiento territorial. La CAR alertó que el crecimiento desbordado de los municipios y los fenómenos de suburbanización están ejerciendo una presión insostenible sobre el agua. Ballesteros insistió en que los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) deben ser revisados bajo una premisa de responsabilidad hídrica, pues de lo contrario, la misma permanencia de las industrias en el norte de la Sabana estará en riesgo.
Corresponsabilidad privada: Inversión en pozos, reservorios y páramos
Inversión privada y sostenibilidad Finalmente, el llamado de la CAR fue a la corresponsabilidad. Se pidió a los industriales no solo cumplir con la ley, sino liderar la transformación mediante:
- Financiación de proyectos de exploración de nuevos pozos subterráneos y construcción de reservorios.
- Adopción de programas de circularidad y aprovechamiento técnico de aguas lluvia.
- Inversión relevante en la compra de predios de importancia hídrica para la protección de páramos y proyectos de restauración que alimenten los acuíferos.
Esta crisis hídrica actúa como un recordatorio de que el agua es el cimiento de cualquier sociedad; pretender crecer ignorando su escasez es como intentar construir un rascacielos sobre arena movediza.





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