En el occidente de Bogotá, un nuevo modelo de protección comunitaria ha comenzado a operar para transformar la realidad de las mujeres en el espacio público.
Se trata de la Zona Segura Púrpura en el barrio Simón Bolívar, una estrategia de cuidado colectivo diseñada para prevenir y atender situaciones de violencia de género.
Lo que hace a este proyecto particularmente notable es su origen, ya que fue impulsado por un grupo de mujeres del sector que decidieron unirse para cuidarse entre sí.
Esta iniciativa ciudadana demuestra que la organización barrial es una herramienta poderosa para responder de manera rápida ante posibles situaciones de riesgo.
A través de herramientas cotidianas como grupos de WhatsApp, las vecinas activan alertas inmediatas cuando identifican hechos de violencia, acoso o peligro.
Intervención física y simbólica en el espacio público
La intervención en el entorno físico del barrio Simón Bolívar ha sido fundamental para consolidar este entorno seguro. Los postes del sector no solo han sido señalizados con información visible de contacto, sino que han sido pintados con los colores violeta y blanco.
Estos colores actúan como un mensaje claro de rechazo a la violencia de género y un respaldo visual para cualquier mujer que necesite ayuda.
La estrategia busca fortalecer la solidaridad y la confianza mutua entre las residentes del sector, creando una red de apoyo que trasciende la simple vigilancia.
Este espacio construido desde la base comunitaria permite una respuesta más humana y cercana ante las emergencias que puedan surgir en la cotidianidad del barrio.
Acompañamiento institucional y empoderamiento de derechos
Desde su puesta en marcha, la Zona Segura ha contado con el acompañamiento permanente de equipos territoriales especializados.
Estos equipos tienen la misión de orientar a las mujeres sobre las rutas de atención, los mecanismos de denuncia y el apoyo institucional disponible en la ciudad.
Gracias a este trabajo, ya se han podido atender situaciones críticas como el acoso callejero y conflictos diversos en el sector.
La coordinación con las entidades distritales y la Policía es constante, asegurando que la red comunitaria tenga un respaldo institucional sólido para actuar ante cualquier eventualidad.
El proyecto no solo se enfoca en la reacción, sino que tiene un fuerte componente pedagógico para que las mujeres conozcan y ejerzan sus derechos fundamentales.





0 comentarios