Las autoridades del departamento de Cundinamarca han propinado un nuevo y significativo golpe a las redes de narcotráfico que operan en el corredor sur del país. Durante una jornada de operativos permanentes de control vial, la Policía de Cundinamarca interceptó un tractocamión en el sector de Chinauta, bajo la jurisdicción de Fusagasugá, que transportaba un cargamento ilegal de ketamina, una sustancia precursora de alto valor.
El operativo, confirmado por el gobernador Jorge Rey, pone de manifiesto la efectividad y la persistencia de los controles articulados para blindar a Bogotá y sus alrededores del tráfico de sustancias ilícitas y los insumos para su fabricación, reforzando una estrategia de seguridad que muestra resultados consistentes.
Logística criminal al descubierto: la caleta de Chinauta
El hallazgo se produjo tras la inspección minuciosa y rutinaria de un vehículo de carga pesada que realizaba la ruta Ipiales–Bogotá.
Los uniformados, empleando técnicas de registro especializado, descubrieron una caleta especialmente acondicionada y camuflada en la estructura del tractocamión, donde se ocultaban 432 frascos de ketamina de 100 mililitros cada uno.
De acuerdo con las autoridades, esta sustancia es fundamental para el procesamiento y la fabricación de diversos tipos de narcóticos sintéticos, lo que eleva su valor estratégico y económico en el mercado negro.
La valoración económica preliminar del material decomisado alcanza los 237 millones de pesos, lo que representa una pérdida financiera y logística considerable para las estructuras dedicadas al tráfico de drogas en la región, afectando directamente su cadena de suministro.
Cambio en las estrategias de transporte: hacia los megacargamentos
Uno de los puntos más relevantes señalados por la administración departamental es la identificación de un cambio claro en el modus operandi de las organizaciones criminales.
El gobernador Rey explicó que se ha detectado un patrón emergente en el que los delincuentes han pasado de movilizar pequeños cargamentos frecuentes, una especie de «menudeo logístico», a arriesgarse con envíos de gran volumen en un menor número de viajes.

Este comportamiento, que busca optimizar recursos y ganancias, ya se había observado el pasado 5 de enero, cuando se incautaron 300 kilos de marihuana bajo una modalidad similar.
Esta «estrategia de volumen» facilita, sin embargo, la detección de grandes lotes cuando los controles policiales son tan rigurosos, permanentes y basados en inteligencia como los implementados en el corredor sur de Cundinamarca.
Impacto en la seguridad regional: un blindaje permanente
La captura en flagrancia del conductor del tractocamión es solo el inicio de una investigación judicial más amplia que busca desarticular la red detrás del cargamento.
El detenido deberá responder ante la justicia por el delito de tráfico de sustancias para el procesamiento de narcóticos. Para el gobierno de Cundinamarca, este operativo no es un evento aislado, sino parte fundamental de una estrategia integral y de largo aliento para «blindar» el departamento y reducir de manera significativa el abastecimiento para el microtráfico en la capital colombiana y sus municipios satélites.
El gobernador Jorge Rey fue enfático al declarar: “Les seguimos la pista, vienen más capturas e incautaciones”. La permanencia y el fortalecimiento de los puestos de control en el corredor sur de Cundinamarca es ahora una prioridad absoluta, dado que esta vía es una de las principales arterias de conexión con el sur del país y la frontera, puntos neurálgicos para el flujo de precursores químicos y sustancias ilegales.
Con este segundo gran resultado en menos de quince días, las autoridades locales envían un mensaje claro y contundente de vigilancia activa, capacidad de intercepción y control inflexible sobre las rutas estratégicas del departamento, reafirmando su compromiso con la seguridad ciudadana y el ataque frontal a las finanzas del narcotráfico.





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