La recuperaci�n del r�o Bogot�, una prioridad de orden judicial y ambiental en Colombia, sigue siendo un compromiso de las autoridades.
En una acci�n reciente, la Corporaci�n Aut�noma Regional de Cundinamarca (CAR), junto con el grupo de Carabineros y Protecci�n Ambiental de la Polic�a Nacional, ejecut� un operativo de control en el municipio de Chocont�, espec�ficamente en la vereda Chingacio.
El objetivo era claro: frenar una fuente de contaminaci�n que afectaba directamente el cauce del r�o. Durante la diligencia, se logr� captar en flagrancia a una curtiembre local que realizaba vertimientos de aguas residuales sin ning�n tipo de control, provenientes del proceso industrial de curtido de pieles.
Este hallazgo representa un paso significativo en la lucha por descontaminar esta importante arteria h�drica de la sabana.
La evasi�n deliberada: la trampa de la planta de tratamiento «fantasma»
Lo m�s preocupante del caso, seg�n explic� Bryan Mart�nez, subdirector de Autoridad Ambiental de la CAR, no fue la falta de infraestructura, sino la evasi�n deliberada.
La curtiembre en cuesti�n contaba con un permiso de vertimiento legal y, en apariencia, con una planta de tratamiento operativa.
Sin embargo, la inspecci�n t�cnica revel� una maniobra calculada: las descargas contaminantes observadas no proven�an del punto autorizado.
Los t�cnicos descubrieron que exist�a una distancia de aproximadamente 40 metros entre el punto de vertimiento legal y el punto de descarga ilegal detectado.
Esta desconexi�n permit�a a la empresa liberar directamente al r�o un c�ctel qu�mico de alta toxicidad, sin someterlo al proceso de descontaminaci�n requerido, burlando as� la ley y los controles ambientales.
Impacto confirmado y un mensaje de cero tolerancia
Las pruebas de laboratorio realizadas por la Unidad de Investigaci�n y Gesti�n Ambiental (UIGA) de la CAR confirmaron el grave impacto.
Los an�lisis indicaron que las aguas vertidas superaban con creces los l�mites permisibles de contaminantes establecidos por la normativa nacional.
La afectaci�n es multidimensional: el agua del r�o recibe una carga qu�mica t�xica que da�a la vida acu�tica, mientras el suelo circundante sufre degradaci�n por la filtraci�n de estas sustancias. Adem�s, se evidenci� un manejo negligente de residuos peligrosos y de los envases de los productos qu�micos utilizados.
Frente a esto, Mart�nez fue enf�tico: «Nuestras acciones de control y vigilancia en el r�o Bogot� no se detienen». Reiter� que estas intervenciones son parte de una estrategia integral que busca hacer cumplir la Sentencia del r�o Bogot�, asegurando que los esfuerzos y la inversi�n p�blica en la recuperaci�n del afluente no se vean saboteados por actores industriales irresponsables.





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