El cierre del año 2025 en el departamento de Cundinamarca ha quedado marcado por un avance sin precedentes en la modernización de su sector rural, específicamente en la transición hacia modelos productivos que respetan los límites de la naturaleza.
Las secretarías departamentales de Agrocampesinado y Bienestar Verde, en una alianza estratégica con la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), anunciaron la culminación exitosa del proyecto de Ganadería Sostenible y Regenerativa.
Esta iniciativa, que representa un cambio de paradigma en la forma en que se concibe el uso de la tierra en la región, busca consolidar un modelo que no solo sea eficiente desde el punto de vista económico, sino que actúe en total armonía con su entorno natural.
El proyecto se presentó como una respuesta directa a la necesidad de mejorar la rentabilidad del sector sin comprometer la salud de los ecosistemas, un equilibrio que ha sido difícil de alcanzar en décadas anteriores.
Gestión del conocimiento y asistencia técnica especializada

Para lograr estos objetivos, la administración departamental destinó una inversión total de $1.556.213.849, recursos que fueron canalizados hacia el fortalecimiento de las capacidades técnicas y ambientales del sector ganadero.
El secretario del Agrocampesinado, Marcos Barreto, destacó que esta cifra permitió generar impactos positivos inmediatos tanto en la productividad como en la sostenibilidad de los sistemas ganaderos locales.
El proyecto no se limitó a la entregade insumos, sino que se centró en un componente robusto de gestión del conocimiento y asistencia técnica especializada.
Como resultado directo, un grupo de 130 ganaderos de diversas provincias del departamento fueron fortalecidos a través de procesos de formación continua y transferencia de tecnología aplicada al campo.
Esta metodología permitió que los productores beneficiados pudieran transformar sus fincas tradicionales en verdaderos modelos de ganadería regenerativa.
Los cuatro pilares de la sostenibilidad productiva
Los pilares fundamentales del proyecto se centraron en cuatro áreas críticas: el incremento de la productividad, la implementación de buenas prácticas ambientales, la conservación de la biodiversidad y el uso responsable de los recursos naturales.
En términos de eficiencia, el programa logró mejorar la rentabilidad de los sistemas ganaderos, demostrando empíricamente que es posible producir más carne y leche con menores impactos ambientales.
Las buenas prácticas ambientales se enfocaron específicamente en la conservación del suelo y el uso eficiente del agua, recursos que suelen ser los más afectados por la ganadería extensiva tradicional.
Además, se promovió la protección de la biodiversidad local, integrando los parches de bosque y las fuentes hídricas dentro del esquema productivo de las fincas, lo que genera beneficios sociales a largo plazo para las comunidades rurales.





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